13 de febrero de 2026
En España, cada vez más personas quieren consumir de forma más consciente, pero el día a día no siempre lo pone fácil. Identificar qué es realmente sostenible, encontrar opciones cerca de casa o asumir un sobrecoste son barreras habituales. Al mismo tiempo, la economía circular avanza demasiado lento: menos del 10% de los materiales vuelven a incorporarse a la cadena de valor, y el modelo de consumo ultrarrápido sigue ganando terreno. Entre otras cuestiones, debido a la aparición y auge de plataformas de comercio electrónico externas a la Unión Europea, que fomentan un consumo marcado por la inmediatez y el acceso continuo a una gran variedad de productos. Así, solo en 2024, se importaron 4.600 millones de paquetes inferiores a los 150€; el equivalente a 12 millones de paquetes diarios. España se sitúa entre los países con mayor volumen de este tipo de importaciones, siendo uno de los principales mercados consumidores de este tipo de plataformas.
En este contexto, y tal y como nos demuestra la experiencia belga, el sistema de ecocheques pueden ser una herramienta práctica y directa para acelerar el cambio hacia un modelo de consumo que opte por la reutilización, la reparación y la segunda mano.
¿Qué son los ecocheques?
Introducidos en 2009 en un contexto de crisis económica y política, el modelo de ecocheques se puso en marcha con un objetivo claro: fomentar el consumo sostenible y estimular la economía local, orientando el poder adquisitivo existente de los trabajadores hacia compras más responsables y conscientes. El sistema se articula como una prestación voluntaria por parte de las empresas, diferenciada del salario, exenta de impuestos y cotizaciones sociales, para adquirir productos sostenibles de una red de comercios y servicios definidos por ley.
Se trata de un instrumento que acumula más de 15 años de recorrido y que está ampliamente aceptado por empresas, trabajadores y administraciones públicas: a día de hoy, más de 1,7 millones de trabajadores belgas utilizan ecocheques en una red de más de 10.000 comercios.
El secreto está en…
Desde el Movimiento Re-Úsalo celebramos la primera jornada informativa dedicada a los ecocheques bajo el título “El modelo belga que funciona: ecocheques como palanca de cambio en España”, con el objetivo de analizar la viabilidad y el potencial de los ecocheques como instrumento para impulsar el consumo sostenible, la reutilización y la economía circular en nuestro país.
Abrimos un espacio de diálogo y debate de la mano de referentes internacionales, expertos en consumo sostenible y análisis económico. Tuvimos el placer de hablar con Nathalie Renaudin, representante de SVIA (Social Vouchers International Association) para conocer de cerca el modelo belga y analizar las claves de su éxito.
La mesa redonda posterior, conformada por ponentes de primer nivel como Amaya Apesteguía, responsable de proyectos de Consumo Sostenible de la OCU, Ángel Martínez, consultor de Economía Aplicada de Afi y José Luis de la Cruz, director de proyectos de la Fundación para la Economía Circular, arrojó luz sobre las consideraciones de cara a la futura implementación de este modelo en España. En ella, se abordaron también las barreras actuales que dificultan a los consumidores identificar alternativas de consumo más sostenibles; el potencial de los ecocheques como palanca de cambio, y la importancia de la reutilización, la reparación y el reacondicionamiento como oportunidad estratégica para avanzar hacia una economía que reduzca el uso de recursos y prolongue la vida útil de lo que ya tenemos.
Para conocer en más detalle el funcionamiento del sistema de los ecocheques y aprendizajes a tener en cuenta de cara a su puesta en marcha en nuestro país, puedes consultar el documento de conclusiones del evento, disponible en este enlace/adjunto en este artículo: Movimiento Re-Úsalo_ Jornada Ecocheques